CIUDAD DE LA RIOJA

 

LA CIUDAD 

La Rioja es la ciudad capital de la provincia de La Rioja localizada en la región Noroeste de la República Argentina.

Ubicación geográfica 


La Rioja se ubica al Centro Este de la provincia, en el departamento Capital, dentro de la región geográfica de Argentina denominada Sierras Pampeanas, a cuyo sistema pertenece la Sierra de Velasco en cuyos pie se erige la ciudad. Limita al Este con la provincia de Córdoba y al Norte con la provincia de Catamarca, al Sur la frontera interprovincial está delimitada por los departamentos Independencia, Ángel Vicente Peñaloza y Chamical y al Oeste con los departamentos Chilecito y Sanagasta.

Clima

Los inviernos son secos y con temperaturas medias por encima de los 7 °C, pocas lluvias, y alta amplitud térmica que puede pasar de 1 grado a 15 entre las primeras horas de la mañana y el medio día entre los meses de junio a septiembre. Los veranos son lluviosos y extremadamente calurosos con temperaturas medias de 35 °C y máximas en torno a los 45 °C, una de las más altas de Argentina.

Habitantes

Cuenta con 178,872 habitantes (Indec, 2010), lo que representa un incremento del 24,5% frente a los 143,684 habitantes (Indec, 2001) del censo anterior.

Actividad económica

En la ciudad de La Rioja está concentra gran parte de la actividad industrial dela provincia, donde se destaca el popo textil y la producción de cartón y papel entre otros varios bienes. También hay producción agrícola por agua subterránea con grandes extensiones de cultivo de olivos y cítricos. En los últimos años sus campos han sido incorporados a la cría de ganado vacuno


Historia

La Rioja fue fundada en tiempos de la conquista española en Sudamérica, el 20 de mayo de 1591, por la corriente colonizadora del Norte que procedía del Virreinato de Perú y encabezaba el gobernador de Tucumán Dn. Juan Ramírez de Velasco, Como era costumbre de aquellos días, el fundador respetó y conservó determinados espacios para las diversas órdenes religiosas existentes: franciscanos, mercedarios, dominicos y jesuitas; mientras la gran población indígena fue repartida en encomiendas. Dos años más tarde, los diaguitas se rebelaron contra los dominadores y atacaron la ciudad venciendo a los españoles que, ante la imposibilidad de resistir, recurrieron a San Francisco Solano, quien finalmente restauró la paz desde el fuerte de Las Padercitas, en la pascua de 1593.

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